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sábado, 11 de diciembre de 2010

La Revolución Cubana

 

El 2 de diciembre de 1956, Fidel Castro desembarcó en la sierra Maestra con 80 insurgentes. Puestos en jaque por el ejército, los rebeldes pudieron, sin embargo, llegar a la sierra, entre ellos, el Che Guevara, joven médico y revolucionario argentino, compañero de armas de Castro. Durante dos años, esos que serían llamados los barbudos dirigieron una guerilla disimulada contra el ejército gubernamental, asegurándose progresivamente el sostén de una gran parte de la población. Dubitativos sobre la política a seguir, los Estados Unidos suspendieron sus envíos de armas a Batista en marzo de 1958. El éxito de la contra-ofensiva de los insurgentes llevó al dictador a dejar el país el 1 de enero de 1959.

Fue nombrado un gobierno provisorio, con Fidel Castro a la cabeza, un hombre que se decía por encima de los partidos. Rápidamente, fue lanzada una reforma agraria, confiscando tierras a los norteamericanos; las refinerías de azúcar y de petróleo fueron nacionalizadas. La política de grandes trabajos puesta en marcha tenía por efecto resolver el desempleo y pronto debían dar sus frutos programas destinados a mejorar la educación y la salud pública.

En octubre de 1960, Washington impuso a la isla un embargo comercial. La ruptura total de las relaciones diplomáticas se produjo en enero de 1961 y, el 17 de abril, un comando de exiliados anticastristas sostenidos e impulsados por los Estados Unidos desembarcó en la bahía de los Cochinos, al sur de la isla. El fracaso de esta tentativa de invasión aceleró la orientación socialista del régimen.

El 14 de octubre de 1962 estalló la Crisis de Octubre: los Estados Unidos descubrieron en Cuba rampas de lanzamiento de misiles provistas por la Unión Soviética. El presidente norteamericano John F. Kennedy anunció entonces un bloqueo naval de la isla. Después de varios días de negociaciones, durante los cuales una guerra nuclear parecía inminente, el dirigente sovético Nikita Khrouchtchev aceptó restirar sus misiles. En 1965, los gobiernos cubano y norteamericano firmaron un acuerdo permitiendo a los cubanos emigrar a los Estados Unidos. Más de 260 mil personas dejaron la isla antes del fin oficial del puente aéreo en 1973.

En noviembre de 1993, la Asamblea General de la ONU, apoyada por el conjunto de los paises de América Latina, votó una resolución pidiendo el fin del embargo norteamericano y fue depositada una proposición de ley en este sentido en el seno del Congreso de los Estados Unidos, sin éxito.

El descontento general y el agravamiento de la pobreza llevaron al gobierno a impulsar reformas económicas: en julio de 1993, la posesión de dólares, en otros tiempos considerada como un delito pasible de encarcelamiento, fue legalizada y, en octubre de 1994, fueron de nuevo autorizados los mercados paisanos libres.

Para frenar el éxodo de los balseros (500 en 1990, más de 3000 en 1993, 30000 en 1994), se firmaron dos acuerdos con los Estados Unidos, en septiembre de 1994 y en mayo de 1995. Pero la ratificación de la ley Helms-Burton, en marzo de 1996, endureció la posición norteamericana contra el gobierno cubano.

En el dominio económico, Cuba se abrió a las inversiones extranjeras y el turismo. La condena del Papa al embargo norteamericano obligó a los Estados Unidos a suavizar su política de firmeza con respecto a La Habana. Pero los Estados Unidos tomaron medidas de retorsión contra toda empresa extranjera que comerciara con Cuba o invirtiera en la isla. En julio de 1998, sin embargo, después de largas negociaciones, el presidente norteamericano se comprometió a suspenderlas durante un tiempo determinado y en enero de 1999, anunció medidas de suavizamiento del embargo, sin renunciar por eso a su estrategia de aislamiento. Al mismo tiempo, Cuba normalizó sus relaciones con España, Canadá, Guatemala y la República Dominicana.

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